Cuando me entere por la Asociación de este viaje, no dude ni un momento que quería volver a repetir la sensación que se siente cuando ayudas a alguien, cuando te sientes bien contigo mismo cuando haces feliz a otra persona, cuando vas llenando tu granito de arena hasta que poco a poco se vaya formando una montaña, esas como otras más eran las sensaciones que había tenido anteriormente en mi viaje a Merzouga, el cual para mi había sido una de las mejores experiencias que había vivido.

Ahora tenía un nuevo reto, ir a Senegal y convivir con una familia de allí. Desde el primer momento fui apoyada por mi familia y mis amigos, aunque también muchos eran los comentarios de “estás loca, ¿Cómo te vas allí sola?”, quizás eso era lo que más me gustaba el irme sola, explorar y conocer nuevas culturas, personas, y vivir sobretodo vivir esta experiencia.

Nada más llegar a Ndiawara me sentí apoyada y acogida, no solo por mi familia de Senegal sino también por las personas del poblado, las cuales han hecho de esta experiencia única, especial e inolvidable.

Sin duda volvería a repetir cada momento que viví allí; Las noches contemplando las estrellas, intentar comunicarte y acabar mezclado todos los idiomas en una misma frase, las fiestas tradicionales que organizaban, el té después de comer, los baños en el río, ir hasta Pompas para cargar el móvil, conocer a las personas del poblado, sus tradiciones, su cultura, su idioma… en definitiva conocer sus vidas.

Sólo espero que muy pronto pueda volver y seguir sumando vivencias.

Laura.E.

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