La experiencia, como primera vez con viento norte sur, resultó ser mucho más positiva de lo esperado. Ya no solo por la organización del viaje y la distribución del tiempo en actividades, cada cual más interesantes, sino por la filosofía y la dinámica en la que nos introdujeron durante siete días. La paciencia, la templanza, el amor por el pueblo marroquí y las ganas de disfrutar de cada momento, sin prisas, son aspectos que nos supieron transmitir desde el momento uno, generando un ambiente de bienestar y confianza. A mi llegada a España no podía creerme cómo en tan poco tiempo había podido hacer tantas cosas, estar en tantos lugares, y volver tan relajada. Fue algo increíble y muy enriquecedor.

El grupo de compañeros y compañeras, sin duda, una experiencia muy gratificante. Un grupo formado por personas de distintos lugares y edades, diferentes pero iguales, especiales, amables, acogedoras e interesantes. Un grupo con el que da gusto encontrarse.

La acogida que tuvimos a nuestra llegada a Essaouira, no pudo ser mejor. A pesar de lo tarde que era, nos recibieron con una rica cena. ¡A las 2 de la madrugada!. La amabilidad de la gente de allí hacía sus primeros reflejos en los encargados del albergue donde nos hospedamos.

Estaba en un lugar desconocido, rodeada de gente autóctona muy amable y acogedora, de un grupo de compañeras/os realmente agradables y con un equipo organizativo cercano y atento a las necesidades del grupo, ¿Qué más podía pedir? Y lo mejor fue que esta sensación fue aumentando a lo largo del viaje.

¿Qué decir del paisaje, de la cultura, de los olores, de su gente…?

Sin duda, un estilo de vida muy diferente, que al principio me impactó a pesar de haber viajado a distintos lugares anteriormente, pero es lo bueno tiene el gusto por viajar, que nunca dejas de sorprenderte, siempre hay algo nuevo por descubrir. Y marruecos es uno de esos lugares que impresiona, que confunde, que fascina, y poco a poco fui sumergiéndome en la vida marroquí sin apenas darme cuenta.

Fue una sensación extraña…de repente todo se vuelve fácil y todo el miedo que podía sentir antes sobre si me adaptaría bien al ambiente, al ritmo de vida, etc. se esfuma de golpe y la explicación que le encuentro a ello son cada una de las personas con las que tuve la oportunidad de compartir algún momento del viaje. Al final, el disfrutar más o menos de un lugar lo hace la gente que rodea ese sitio, en ese momento.

Si bien es cierto, se trata de una experiencia corta, que no te permite llegar a afirmaciones firmes sobre cómo es ese lugar o qué caracteriza a su gente, pero la sensación que a mi me dió, es de ser gente amable y agradable, sonrientes, hospitalarios, acogedores, pacientes, divertidos…todas ellas son características que hicieron de Essaouira un lugar realmente especial.

¿Como fue la experiencia en el Orfanato Essaouira Darna?
Cuando llegamos al orfanato, la alegría que se respiraba allí era algo inimaginable, totalmente inesperado, sobre todo cuando llegas con una mochila cargada de ideas preconcebidas de lo que puede ser una casa de acogida para niños/as huérfanos en un país del sur. Nada que ver con la realidad. Encontramos a un grupo de profesionales organizados, un centro equipado y acondicionado para los menores y un grupo de niños, niñas y bebés que son una familia entre ellos, que disfrutan de las visitas, en este caso de nosotros, ofreciendo todo lo que está en sus manos para que participes y juegues con ellos, en su hogar. Sonrientes, simpáticos, dinámicos, cariñosos, llenos de vitalidad. Sin duda, el trabajo que realiza el equipo profesional del Orfanato de Essaouira Darna es admirable. De nuevo, todo agradecimiento por los materiales que llevamos para los niños/as (ropa, juguetes, pañales, comida para bebés, alimentos, etc.) y por las actividades que hacíamos con los menores, y nosotros…¡disfrutando al máximo de lo que estábamos viviendo!

¿Por qué escribir aquí? Sinceramente, cuando llegué a casa pensé en que tenía que compartir un trocito de mi experiencia. Me dije: “No me puedo quedar con tanto bueno solo para mi…” y ese ha sido el principal motivo por el que he participado en este apartado de experiencias, porque gracias a un grupo de personas, como son los que gestionan día a día Viento Norte Sur, pude vivir una experiencia que me permitió sentir numerosas emociones durante siete días, y todas ellas buenas; ¿Cómo no contribuir a que otra gente confíe en ellos y puedan vivir esta experiencia que a mi me sirvió tanto en tan poco tiempo?.

Por último, agradecer a Viento Norte-Sur, al Orfanato Essaouira Darna, al albergue donde nos hospedamos y a cada uno de mis compañeros y compañeras el haber contribuido a que ésta haya sido una experiencia tan especial y positiva.

¡GRACIAS!

Mª Ángeles

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