Un viaje a la España Atlántica de principios de siglo XX.

Hacía tiempo que buscaba algo así. Parece mentira que Marruecos este tan cerca y a la vez tan lejos.

Son incontables las veces que cuando viajo por España, intento imaginarme cómo era la costa antes de la barbarie urbanística. Mi padre, mis abuelos…son muchas las personas mayores que aún están en mi vida que me hablan de las playas vírgenes, de aguas cristalinas. Sitios donde la dieta mediterránea era la única opción de dieta. Lugares donde ibas a pescar y habían peces salvajes, donde el pescado sabía a mar y las verduras tenían sabor. Playas sin alfalto, playas con vegetación salvaje.

Pues esto es con lo que me he encontrado en este viaje. Por fin he conseguido revivir unos de mis intentos de saber cómo sería la Barbate o la Zahara de los atunes de principios de siglo.

Aquí la gente sigue conectada a la naturaleza, ordenan sus días en función de los elementos agua…aire…tierra …y fuego.  Los días están cargados de actividad enfocada a la supervivencia pero el ritmo de trabajo es lento. Como el ritmo de la naturaleza que nos rodea.

Cielos estrellados, sonido de oleaje al atardecer, sonido de gaviotas al amanecer, olor a pan recién hecho… sensaciones que nos han acompañado durante miles de años pero de los cuales nos hemos despojado en unas pocas décadas.

Ven a vivir un poquito de esa España Atlántica de las que nos hablan nuestros abuelos.

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