Mi experiencia en Formentera…

Bueno en primer lugar, he de decir que los viajes en barco no son lo mío, pero mereció mucho la pena cuando llegamos por primera vez y pudimos contemplar las espectaculares playas de Formentera. El agua tenía un color azul turquesa que yo no había visto jamás, una limpidez cristalina y casi completa sobre una arena blanca y fina, en definitiva: ¡un sitio idílico! Para mi asombro y deleite, además de playas de arena fina, descubrí que allí había sitios para cada momento, es decir, existían calas de piedra en las que podías contemplar desde arriba la profundidad a través del agua clara y si te apetecía, explorarlas buceando o para los más arriesgados saltar desde alguna roca.

También me sorprendió mucho ver los atardeceres desde el faro de Barbaria, mucha veces nos acercábamos hasta allí antes de la cena para ver cómo se escondía el sol detrás del horizonte, experimenté una sensación de serenidad y calma…

No puedo despedirme sin mencionar a la compañía; no conocía a casi nadie cuando comenzó el viaje, pero mediante los juegos de presentación y la acogida de todos en el albergue, hizo que nos involucrásemos unos con otros y creásemos un ambiente acogedor, indispensable para disfrutar de aquel placentero viaje.

Sólo me queda agradecer a la asociación Viento Norte Sur por poner este paraíso al alcance de nuestra mano y hacer que lo disfrutásemos cada día.

¡Subscríbete!

Subscríbete a nuestra lista de distribución para conocer todas nuestras actividades

Revisa la bandeja de entrada de tu correo electrónico. Hemos enviado un email para que confirmes tu subscripción.